La crisis se ceba con el empleo de los discapacitados y agrava la brecha salarial

La crisis se ceba con el empleo de los discapacitados y agrava la brecha salarial

Dicen los más optimistas que la recesión es ya cosa del pasado. Que los brotes verdes están aquí, y que es cuestión de tiempo que se trasladen de los indicadores a la calle. Por el momento, los datos lo que permiten afirmar es que la crisis se ha cebado con el empleo en general, y especialmente con el de las personas con discapacidad, quienes entre 2008 y 2013 han visto cómo su tasa de paro pasaba del 16% al 35%. El incremento supone además un aumento de la brecha entre ambos grupos, al pasar del 5% al 9%.

Son datos del 'Atlas Laboral de las Personas con Discapacidad 2016', elaborado por Grupo SIFU y la Universidad de Sevilla, un ambicioso estudio sobre las condiciones laborales de este colectivo en España, que se eleva a un millón y medio de personas, de las que solo una de cada cuatro trabaja, y un tercio de las cuales se encuentra en situación de pobreza y exclusión social.

Mismo trabajo, menos sueldo

El estudio revela que la crisis también ha agravado la desigualdad salarial entre la población discapacitada y la general. Si entre 2010 y 2013 el salario bruto se redujo en 40 euros, en el caso de las personas con discapacidad lo hizo en 1.400 euros. Del total de personas con discapacidad ocupadas, el 12,6% estaba en situación de riesgo de pobreza.

Como en el caso de las mujeres respecto de los hombres, la conocida como brecha de género, los discapacitados ven cómo reciben menos ingresos que la población general por el mismo trabajo. Según ha explicado Marco Garrido, coordinador del Atlas de la Universidad de Sevilla, "se encuentran relegados a trabajos de menor categoría, y reciben menos ingresos a igual puesto de trabajo y rama de actividad". Aunque priman los contratos indefinidos, suelen ser a tiempo parcial y no en empresas sino en centros especiales de empleo, aquéllos en los que al menos el 70% de la plantilla debe ser discapacitada.

"Es importante disminuir las diferencias salariales entre las personas con discapacidad y la población en general para el mismo puesto de trabajo y ocupación, pues ésta es una forma más de discriminación y una barrera para la plena integración del colectivo", ha afirmado Cristian Rovira, vicepresidente del Grupo Sifu.

"Las empresas suelen recibir algún tipo de compensación o bonificación por contratar personas con discapacidad, sin embargo esto no se revierte en unas condiciones laborales y salariales iguales a sus compañeros sin discapacidad ocupados en los mismos puestos de trabajo. Es necesario analizar si las subvenciones, prestaciones o bonificaciones que las empresas reciben en concepto de contratación de personas con discapacidad son realmente utilizadas para que las condiciones laborales de estos trabajadores mejoren", ha reivindicado.

Más incumplimientos de la ley

Precisamente otro de los datos que revela el estudio es que entre 2008 y 2013 se ha incrementado el número de empresas que incumplen la Ley General de Discapacidad, que obliga, entre otras cosas, a reservar un 2% de los puestos de trabajo a personas con discapacidad en las compañías con más de 50 empleados. Así, si en 2008 se incumplía en el 75% de los casos, en 2013 la cifra se elevaba al 81%.

"La falta de recursos económicos derivados de la crisis junto a la aplicación de medidas de austeridad han hecho que se hayan reducido de manera drástica los recursos dedicados al fomento de políticas activas de empleo destinadas a las personas con discapacidad", ha señalado Garrido. Además, Rovira ha destacado que han sido los centros especiales de empleo, lo que se conoce como empleo protegido, quienes han conservado el grueso del trabajo de los discapacitados durante la crisis.

Brecha de género

El perfil del trabajador con discapacidad es un hombre entre 25 y 44 años, con un grado bajo de discapacidad de tipo físico o sensorial y un nivel de formación medio-alto, que desempeña un empleo de baja cualificación y con jornada parcial, en un 81% de los casos en el sector servicios (personal de limpieza y peones de industrias manufactureras).

La brecha de género también es palpable en el colectivo. Pese a tener mayor formación, no solo la tasa de empleo femenino es inferior (un 22% frente al 26% de los hombres), sino que el sueldo medio anual bruto fue en 2013 fue de 17.208 euros, frente a los 20.525 euros de salario masculino.

Obstáculos para la contratación

Para Anastasia de las Peñas, subdirectora de Relaciones Laborales y Sociales de RRHH de Mapfre, una de las principales barreras para la contratación es la falta de cualificación y formación para los puestos vacantes. "Resulta complejo encontrar perfiles para puestos específicos", algo que el Atlas atribuye a la falta de medios y conocimientos sobre el colectivo, además de una brecha en la formación, pues la mayoría de los discapacitados (68%) no tiene estudios superiores. Rovira recuerda que el acceso de los discapacitados a la formación está siendo progresivo, y se muestra convencido de que en unos años aumentará, por ejemplo, el porcentaje de universitarios, que actualmente se sitúa en el 5,6%.

Otra de las barreras a la contratación, señala De las Peñas, son los prejuicios. Un "miedo por desconocimiento", dice, que además no estaría justificado, puesto que son numerosos los estudios que señalan que el absentismo entre los trabajadores discapacitados es menor que entre la población general.

 Nuestra Opinión

Desde COOLABORO GESTIÓN creemos que la integración laboral plena sólo se consigue si equiparamos las condiciones laborales de nuestros trabajadores a los de una empresa ordinaria. Por ese motivo nuestros salarios equivalen a los de otras empresas que prestan los mismos servicios.

 

Fuente: http://www.elmundo.es/sociedad/2015/11/26/5657495fca4741ff358b45f0.html

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